Pequeñas Hiroshimas

Disco: 
Pequeñas Hiroshimas
Fecha: 
Wednesday, July 22, 2015
Formato: 
L.P.

Olviden y escuchen. Hagan hueco para sus emociones. Es Agosto y pronto llegará Septiembre. Con ustedes, A Shelter In The Desert.

I. Otra explosión se avecina

[S.] Olvide el nombre de todas las calles que me rodean. Sólo recuerdo donde vivo y no pregunto cuantos números faltan para llegar al final. En el ascensor no hablamos y la última vez que hubo un saludo despareció rápidamente detrás de una puerta a ninguna parte.

Aún así ejercito mi ritual ante tu puerta. Me coloco el pelo y el vestido. Compruebo que todo está en orden, hay suficiente luz para que puedas verme y mis ojos impacientes te esperan. Levanto mi dedo angular hacía el timbre de todas mis respuestas. Entonces es cuando ocurre. Siempre hay otra puerta que se abre, alguien que llame al ascensor o un ruido de pasos en la escalera. Da igual, siempre habrá un estallido de realidad que hace añicos mi sueño ante tu puerta.

II. La vida no tiene cura

[R.] Recuerdo que no te reconocí cuando te vi. Ibas con un vestido verde, los zapatos de tacón en una mano y con la otra sostenías una tabla de surf. Parecía el juego de las siete diferencias y yo intentaba señalar todos aquellos elementos que no pertenecían a aquel húmedo atardecer de Septiembre.

Dejaste los zapatos en suelo y no me di cuenta que en el puerto no hay olas y que aquella tabla pesaba demasiado para salvarte.

III. Y dormir, por primera vez, con el alma al lado

[S.] Por fin duermo contigo. No sabía que eras tan bueno reconociendo a la gente cuando su alma no le pertenece. Supongo que debe hacer frío en esta mesa de metal. Es la primera vez que te escucho pronunciar mi nombre y te agradezco que no olvides todos mis recuerdos ausentes.

Me resulta extraño escucharme en tus labios y describirme así, con palabras que sientes y recorriendo mi cuerpo buscando un latido que te salve.  

Ahora, que no eres capaz de cerrar mis ojos, déjame que mi alma se levante, me coloque el pelo y mi vestido verde. Hoy no habrá ruidos que me salven.

IV. Todo podrá estallar, pero siempre habrá una adelfa que nacerá de entre los escombros

[R.] Abro la puerta con la urgencia de encontrar unos ojos que esperan y sólo veo saludos extranjeros con una única palabra escrita en su espalda. Y ninguna tiene tu nombre, ni tu pelo, ni tu vestido verde. Debería ser fácil reconocerte y por eso decidí escribirte desde todos mis escombros porque nadie podrá poner un final para todos mis próximos intentos.  

Estamos en Agosto y pronto llegará Septiembre.

V. Healer

Me pregunto, ahora que me conoces mejor, si, realmente, todos los androides soñamos con ovejas eléctricas.

 

 

A Shelter In The Desert