Wolves

Artista: 
Fecha: 
Monday, September 29, 2014
Formato: 
L.P.

 

Hoy cruzarán más de medio millón de desconocidos. Es un día normal. Sólo hay un momento en el que todos se paran. Sólo hay un instante para jugar con el descuido.

Hay un chico de gabardina gris, mochila y móvil en su mano derecha que lee y guarda en su bolsillo con gesto impaciente. Parece que hoy tampoco será ese día. Vuelve el silencio de los lamentos.

Hay una chica de gafas de sol de pasta blanca y cristales grises. Se para a su lado. Pero él sigue buscando una reacción en su móvil. Ella se levanta la manga de la camisa y le enseña su mano extendida por unos segundos. En la muñeca tiene escrito “déjame ir”. Pero cuando reacciona ve su imagen que se disuelve entre una multitud que avanza hacia él.

Trata de recordar su rostro incompleto. Reinterpreta sus últimos contactos y mira el móvil nervioso. Piensa que nadie se ha dado cuenta todavía. “Es ahora”, le dice un desconocido. Se gira, pero nadie reconoce la voz de la gente que huye, ni siquiera él.

Alguien le toca el hombro y le susurra al oído, “sólo tienes una pregunta”. Empieza a caminar arrastrado por la inercia de un tiempo a punto de agotarse. Se siente observado. Parece que todo el mundo le mira cuando se cruza con él. El chico de los auriculares rojos. Los señores del maletín de piel. La señora del pañuelo verde que no llegará a tiempo. Adolescentes de uniforme. Todos comparten la misma curiosidad artificial.   

Ahora corre al reconocer una chica de gafas de sol de pasta blanca y cristales grises. Cuando está a su lado le pregunta “¿Quién eres?” y ella le responde “¿es esa tu pregunta?”. De repente, se congela ese instante como si fuera una polaroid que sale lentamente de una maquina olvidada. Las pantallas muestran anuncios incompletos y la multitud está paralizada. Todos con los ojos cerrados. Casi todos.

Hay una chica de ojos azules que lleva unas gafas de sol de pasta blanca y cristales grises en una mano. Debajo de su manga derecha oculta un tatuaje que dice “déjame ir”.  

Están solos, rodeados por una multitud que ha cerrado los ojos. Él mira su móvil en un acto reflejo. No hay señal.

- “¿Es este el final?”, le pregunta inquieto.

- “Si es esa tu pregunta, puedes leerlo ahora. O si lo prefieres me iré y podrás seguir esperando”, le dijo mientras se ponía sus gafas de sol de pasta blanca y cristales grises.

Hay un chico de gabardina gris que mira su móvil. No hay coches y la gente avanza. Las pantallas de los rascacielos proyectan un anuncio donde una chica de gafas de sol de pasta blanca y cristales grises dice algo en un idioma que no conoce.

 

En un cruce donde todos esperan, sólo hay un instante para encontrar otro final. Suena Wolves de I am Dive.

I am dive