We once wished

Artista: 
Fecha: 
Tuesday, February 22, 2011
Formato: 
L.P.

La ventaja de no tener ningún derecho, norma ni obligaciones facilita escribir sin pensar en sus consecuencias, aunque tenga la desventaja de la indiferencia. Quizás sea por eso, por no tener un guión escrito, por lo que haya ciertos discos, libros, películas de los que me cuesta mucho escribir algo. Y no es por falta de ideas sino por todo lo contrario, la exagerada acumulación subjetiva de todas ellas. Me ocurre con Ainara LeGardon. Me ocurre con We once wished publicado Aloud Music. 

No obstante, quizás, podría utilizar etiquetas que al menos marquen un territorio y así el lector no se sentiría tan perdido. En el dibujo aparecería un mapa con sus fronteras bien delimitadas en color rojo. Sin embargo, siento que esas líneas rojas nunca serían suficientes para agrupar todas las tendencias y que estás cambian, dinámicamente, en cada escucha. 

Podríamos, entonces, utilizar iconos más conocidos e intentar buscar en su reflejo alguna razón que facilite su explicación. Sin embargo, siento que, aún así, aunque encuentre espejos parecidos, sus nuevas formas y colores limarán todas las aristas y la sombra resultante impediría distinguir lo que quiero explicar.

Utilicemos entonces adjetivos para calificarlo. Sin embargo, las palabras que se me ocurren están tan devaluadas por su desuso y su mal uso, que hablar de verdad, honestidad o respeto, ya no digan nada. Perdieron su significado y la definición en el diccionario suena a chiste de mal gusto.

Supongo que tengo que parar un momento. 
Déjenme que vuelva a poner el disco y suba un poco el volumen. 

Ahora, déjenme proponerles un sencillo ejercicio para intentar olvidar. Miren durante unos segundos fijamente a una hoja en blanco, si no la encuentran, pueden utilizar una pared o el fondo blanco de un documento en el ordenador. Unos segundos nada más, en silencio, ¿lo tienen? Ahora cierren los ojos con fuerza. ¿Siguen deslumbrados? Supongo que entonces estamos listos para intentarlo. Empecemos. 

Imaginen una sala de conciertos completamente llena de gente esperando un concierto después de muchos años. Conversaciones en cada palmo, gritos de impaciencia, ruido de barra de bar incapaz de atender a todas las peticiones. Imaginen que ella sale al escenario, sola, acompañada de una guitarra, eléctrica por supuesto. Se apaga la música de fondo y suena el primer acorde. Inmediatamente los cientos de personas, que no habían venido explícitamente a verla, miran fijamente al escenario en silencio. Un silencio que aún cuando acaba la canción, el público, aún intimidado, le cuesta aplaudir. Un silencio que incluso anima a cantar a dos metros del micrófono. Un silencio que entre canción y canción, permite escuchar desde el fondo de la sala el roce de cuerdas que buscan sonar afinadas.

Quizás lo más parecido sea esta actuación de I left grabada por waaau.tv. Es el mismo silencio que convierte en guitarra a cualquier espectador. Colgada en la pared o sentada en el suelo, con el mismo agujero en el pecho, esperando que algo mueva alguna de las cuerdas, ahora que están al descubierto, y arranque alguna melodía desconocida y olvidada.

ENDIRECTO AINARA LEGARDON - I LEFT (WAAAU.TV) from WAAAU.TV on Vimeo.


No sé si alguna vez se despertaron en medio de la noche sobresaltados, sudando y con el corazón acelerado. En la oscuridad, tus manos buscan desesperadamente un interruptor que te confirme la realidad. Las cuatro paredes están igual que en tus recuerdos pero te duele el pecho y sientes que tienes una mano desconocida que te agarra la garganta y te impide respirar. Intentas llorar pero no puedes. Intentas gritar pero no puedes. Intentas buscar una respuesta pero no puedes. El desconsuelo de la frustración del fracaso anticipado tiene una nueva banda sonora, se llama Thristy.

Ainara LeGardon "Thirsty" from miradasdecaracol on Vimeo.


Si después de todo, si creen que aún sigues en una frenética lucha contra el tiempo, y piensan que sólo tienen cuatros minutos, escuchen Before waking up. 

Muchas gracias por seguir. Fin.

Música, Ainara LeGardon