Every Minute

Artista: 
Fecha: 
Tuesday, October 7, 2014
Formato: 
L.P.

Querida Ainara,

Leí que te hubiera gustado hacer una dedicatoria especial para cada uno que hubiera comprado tu último disco Every minute aunque, como dices, "la magnitud de tal empresa fuera sólo apta para heroínas que sepan parar el tiempo". Pensé entonces que quizás fuera más sencillo que se hiciera al revés, y que  fuéramos nosotros quienes hiciéramos esa dedicatoria hacía ti. Pensé que quizás, también a ti, te hubiera gustado recibir una carta de alguien que compró el disco. Pensé que quizás pudiera hacerlo, aunque la carta nunca llegara su destino y aunque puede que tampoco fueras el único destinatario.

Te diré que recibí tus canciones, cada una perfectamente empaquetada, cada una haciendo una forma diferente. Quite el envoltorio y deje todas las piezas en suelo, me fije que el metal estaba frío, supongo que fueron los restos de largo viaje nocturno. No había instrucciones, pero creí  que cada una de ellas tenía un algún tipo de propósito escondido. Imaginé cosas que conocía y traté de encajar esas piezas para construir ese recuerdo. Había puntos de unión que se podían mover y así juntar las piezas formando casi cualquier estructura imaginable. Acabé haciendo una especie de tienda de campaña y pensé que ahí podría refugiarme. Pero cuando estuve dentro me asusté, tuve miedo y sólo quería buscar una salida que me llevara lejos de allí. Sentí esa terrible angustia que estalla con la soledad.

Fue entonces cuando recordé un sueño camuflado en una imagen. No sé si lo sabes, pero soy insomne y ya no me acuerdo cuando dejé de soñar, pero aun así juego con atrapar sueños, aunque no sean míos, aunque vengan engañados detrás de una fotografía. Dejé de soñar y también perdí mi fe en las palabras. Pienso que todas perdieron ya su significado, violadas indiscriminadamente por todos aquellos que nunca creyeron en ellas y que sólo las recitan aprendidas de memoria en un discurso manipulado. Prefiero soñar con los sueños de otros y quedarme con las sílabas que aún resisten inmunes al paso del tiempo.

Dentro de esa tienda de estructura metálica pensé en aquella imagen y en ese sueño camuflado. Allí estabas tú, subida en el escenario con los ojos cerrados y la cabeza mirando al suelo, con un suave balanceo de izquierda a derecha. El micrófono estaba a la altura de tu rodilla y pensé que sería esta la última vez, que estabas más cerca de bajar que de subir, de abandonar que de seguir. Pero en el silencio de la incertidumbre empezaste a golpear el micrófono como  palpitaría un corazón que reconoce su último día. Y cuando abriste los ojos,  me miraste y me di cuenta que aquí no hay puertas ni ventanas, y que no había una salida como tampoco había una entrada. Fue entonces cuando te llevaste el micrófono a los labios y gritaste “Seguimos”.

Y te respondo hoy como dije en aquel sueño, con la tranquilidad y seguridad que da la euforia, refugiado ahora en esas nuevas canciones que cambio de sitio cada día. Fue un “Sí”. Una palabra de una sola sílaba, una sílaba que se convierte en palabra, una palabra que no tiene significado, una sílaba que, como una canción, sólo quiere que sientas como suena.

Muchas gracias,

 

Fotografía: Esther Cidoncha

Música, Ainara LeGardon, Every Minute