VIII The Perro Perdedor Perdiguero Sound Festival

Saturday, September 9, 2017 - 14:00
Don Benito

 

 

Antes de empezar a contar otra de las hazañas de nuestros heroes me gustaría parar un momento, desviar la mirada un poco más lejos del escenario, justo a la izquierda. Es la cocina y allí está Sergio, y desde que él está allí, The Rincón Pío Sound es aún más hogar que nunca. Él sacrifica muchos de los conciertos por prepararnos la comida. La misma pasión que ponen los músicos en el escenario, la tiene él en todos los platos que prepara: arroces, paellas, hamburguesas, …

Siempre innovando algo diferente con lo que sorprendernos. Hamburguesas que se hacen en el momento, con su carne macerada en mil cosas, con todos los ingredientes que quieras y que devuelve la vida para seguir disfrutando de todos los conciertos. Como rezaría en los buenos chiringuito gaditanos, no se admiten prisas de ninguna clase, y con la paciencia del que siempre está haciendo algo para alguien especial, es tu hamburguesa y eso exige toda su atención y dedicación. Muchas gracias, y es increíble ver, cuando llega los momentos donde más aprieta el hambre, como, sin que nadie diga nada, suben sin pensarlo Alejandro y Peter para echar una mano. Esa increíble responsabilidad responsable que hace que todo funcione como una gran orquesta. 

Este verano me asaltó un pasaje de Los Detectives Salvajes, la novela de Roberto Bolaño. Se trataba de la entrada en el diario de un editor al que llegó un libro de Arturo Belano y que no quería publicar. Era un libro que él etiquetó como literatura desesperada y que no era sino una fuente de problemas, y que sólo traería mala suerte. Este tipo de literatura requiere de un público también desesperado. Un público con un límite de tiempo, asociado a la adolescencia, pasional, suicida, desesperado. Una literatura probablemente intranscendente que nunca podría vencer a la mejor de las literaturas, la que vence la calma, la que nace de la pausa y el realismo doblegado, la utopia donde los sentimientos se encapsulan en píldoras de ciencia ficción.

Pensé en la música y encontré la mejor definición posible para algo que siento y que no encontraba un nombre: música desesperada. Es una definición transversal que agrupa a distintos géneros y diferentes épocas, pero que tienen en común la desesperada urgencia por crear sobre una base pasional, llena de rabia, rebosante de nostalgia, repleta de dramático existencialismo, donde prevalece siempre el corazón y la sangre. Una música desesperada requiere un publico desesperado, razonablemente suicida, que nunca quiere ser derrotado por la calma. Siempre ajeno al éxito y experto en repetir una y mil veces los mismos errores. Y es aquí donde las reglas se rompen y sobreviven la pasión sin edad en un mundo al que ya no deberíamos pertenecer. No tenemos los años que justifiquen la rabia y aún así, desplazados en el tiempo, seguimos con un gen inconformista que no se rinde y que busca momentos de euforia entre todo lo que sabe y huele a desesperado. Música desesperada, cine desesperado, literatura desesperada, arte desesperado.

Los desesperados necesitamos nuestro refugios y quizás sea The Rincón Pío Sound el ejemplo que lo magnifique. Y a pesar de todo y contra toda la lógica conformista, pudimos tener el privilegio de acompañarles en el arranque de un nuevo curso, con tres conciertos impresionantes: Los Manises, Strändernas Svall, Encono y Sonnöv.

Los Manises fueron la sorpresa de la noche, siempre hay un grupo que traspasa todos los umbrales que hasta ese día conocías y abre un nuevo camino hacia tu euforia. Los Manieses nos hicieron bailar, reír, soñar y quitarnos todas las dudas y lamentos. 

Los suecos Strändernas Svall, con su postrock instrumental de gran calado, empezaron a crear una atmosfera perfecta que merecen esos días que ya de antemano sabes que te van a marcar en el recuerdo para siempre.

Encono tiene ese sonido de grupo engrasado que da gusto ver y escuchar. Solvencia, trabajo y buenas canciones, que más se puede pedir para seguir con una noche perfecta.

Pero todos tenemos una debilidad y esa es Sonnöv. Uno de nuestros grupos favoritos que daba su último concierto. Llevaron toda la artillería, con su puesta en escena brutal, luces rojas, sonido perfecto, no se me ocurre mejor despedida. Lo dieron todo como siempre, es injusto como un grupo tan bestia no ha conseguido llegar a más gente. Pero ya dijimos que la música desesperada no se lleva muy bien con él éxito, tal y como la sociedad lo conoce. Sum up sigue siendo una de las mejores canciones que he tenido la suerte de escuchar y su Caballo Perdedor uno de los discos más importantes de mi vida.

Antes de terminar, tuvimos el privilegio de ver una canción justo antes de que emprendiera un largo viaje. Descubrimos en unos minutos la composición de una letra justo antes de ser cantada. Todavía anónima, bajo la protección de las manos de su autor. Todavía sin juicios.

La música se convirtió en imagen y se grabo en el mismo rectángulo congelado de un instante a muchos kilómetros de distancia. La letra se escribe cuando ves todos esos recuerdos en una secuencia mágica que juega con nuestros opuestos. El tú y el yo. El tiempo y el silencio. Las curvas y las rectas. La locura esa tan nuestra que nos hace vivir en este mundo lleno de cuerdos.

Tuvimos la suerte que Peter Natali nos enseñara su canción que ahora viaja a Ramal. Fue en un intermedio del VIII Perro Perdiguero en The Rincón Pío Sound. Conseguimos imaginarla en sus paredes, acompañada de música de otros, huyendo de la soledad y conservando su nostalgia. 

Muchas gracias Yiye y a todos los que hacéis posible este refugio para desesperados.

P.D: Una suerte más que tenemos es contar con Robert, para no depender de nuestra fragil memoria, y poder revivir esos recuerdos todas las veces que queramos. Muchas gracias!