Señores + Diecisiete

Friday, May 16, 2014 - 21:30
Madrid

La última vez que estuve en el Moby Dick fue en el concierto de vuelta de Madee en Febrero de 2011. Aunque puede parecer que no fue hace demasiado, realmente, resultó ser una excepción dentro de un paréntesis que duró unos siete años. Echaba mucho de menos esta sala y después del concierto de Señores y Diecisiete, muchísimo más. Antes hubo una particular vuelta a los escenarios madrileños y una nueva oportunidad de disfrutar conciertos en salas como Costello, El Perro de la Parte de Atrás del Coche, Wurlitzer Ballroom, Charada y, sobre todo, La Faena II, con un sonido entre bueno y muy bueno. Pero el de ayer marcó la diferencia y destapó un torrente de recuerdos que creía olvidados. De lo visto y recorrido en estos últimos meses, Moby Dick sigue estando en el pedestal de mejor sala y espectacular sonido que marca con creces la diferencia con el resto de escenarios. Un lujo para los que allí tocan y un espectáculo para los (pocos) que elegimos estar también allí, en una peculiar contraprogramación a la agenda cultural madrileña preparada para la festividad de San Isidro.

Abrían Diecisiete, grupo del que ya nos hemos declarado nuestro fanatismo otras veces y una de las poderosas razones por las que ir. Casi siete meses después de su concierto de presentación en la sala Charada, apetecía y mucho subir la música de nuevo. No sé si fue por las necesidades que imponen agilizar el cambio de escenario para Señores o por que fuera algo predeterminado de antemano, lo cierto es que Mae y Susana aparecieron en un formato de batería y guitarra casi exclusivamente. Después de asistir al nuevo repertorio lleno elementos electrónicos que forman una parte importante de su nuevo disco, nos sorprendió ver a Mae armado sólo con su guitarra, sin pedales ni otro elemento distorsionador, conservando un sonido único en todas las canciones. Siempre acompañado por esa base rítmica imponente que dibuja Susana con los elementos mínimos. Juntos en este formato son imparables y no creo que haya muchos grupos que les superen en ritmo y contundencia, sobre todo, cuando hilan todas sus canciones más bailables y guitarreras (y eso a pesar de la lesión en la mano de Mae). Hoy me quedo con El año pasado, canción con la que terminaron y que sirvió para presentar su nuevo disco cuando buscaban su financiación a través de micromecenazco. La canción y el video brutales. En directo, bestial.



A Señores les conocí por Ainara LeGardon que participa con su voz en Hablar (y forjar un plan) que pertenece a su Curso práctico de autoestima, título de su último trabajo que presentaban esta noche. La sorpresa fue que también esta canción fuera la elegida para abrir su concierto (reconozco que por un momento soñé que Ainara se iba a subir al escenario a cantarla).



Sin embargo, quizás sea la canción más atípica de un disco que amalgama una gran variedad de estilos que siempre se mueven alrededor de un pop optimista pero con un protagonismo muy importante de sus guitarras y base rítmica. Un gran talento con el que podrían hacer cualquier cosa, contundentes o surferos, rockeros o poperos, lo que les apetezca en ese momento. Lo mejor de estar en una sala como Moby Dick es disfrutar del sonido y ser testigos de un bajo poderoso. Me gusta mucho cuando este instrumento adquiere protagonismo y pasa a ser parte importante de cualquiera de las canciones. Me gusta mucho cuando se toca como si fuera una guitarra más, la más contundente de todas.

Terminaron con la última canción del disco que también era una de las que más había escuchado, vale, sí, es justo la siguiente después de Hablar (y forjar un plan). Un punto y final, de un concierto que nos hicieron sentir muy cercanos e inolvidable en muchos momentos.