Jardín de la Croix + Syberia

Saturday, January 21, 2017 - 21:30
Madrid

Si era verdad que quería empezar un nuevo viaje, lo único que necesitaba era encontrar un buen nombre. Recogió unos cuantos periódicos viejos que ya sólo servían para no ensuciar la cocina, y, créanme,  no hay nada mejor para distraer la suciedad que las noticias antiguas.

Entre la nueva reposición de la trilogía de Regreso al Futuro y los últimos disturbios interraciales, eligió Martin Baltimore como equipaje para partir a un nuevo viaje que aún no tenía destino. De momento, su único objetivo era marcar este lugar y esta hora para no volver.

Si quería avanzar rápido tendría que organizarse. Se sentó en las escalares de la Biblioteca. Acaba de sacar un mapa de carreteras de hace más de cinco años. No sabía que ya no publicaban nada en papel y que los mapas impresos se habían convertido en casi objetos de museo.

A su lado, aunque a cierta distancia, acaba de sentarse la chica de la biblioteca que acababa de darle el mapa. Ella encendía su tregua de cinco minutos y él no podía dejar de mirarla. Pensó que necesitaría ayuda si quería alejarse lo más rápido posible. Si él conducía por el día, necesitaba que alguien siguiera por la noche.

Se acercó al ver que ella no retiraba su mirada y le preguntó por su nombre. Ella no contestó inmediatamente y él aprovecho el descuido para decirle que ya no lo necesitaba. Tenían que encontrar uno nuevo. En su respuesta de locura procedente encontró en su acento de pronombres que sólo podría llamarse Eva. Para el apellido recurrió a otro epicentro de conflictos. Le dijo que se llamaría Eva Bronx.

Aunque no pareció disgustarle, Eva, como se llamaba ahora, seguía repartiendo gestos y voces de incredulidad. Martin trazó un camino en amarillo sobre el mapa. Ese sería sólo el principio. Para empezar sólo hace falta un primer paso. Y cualquiera en la dirección suroeste parecía el adecuado.

“No, te equivocas. No vamos a huir, vamos a partir.

No te preocupes, este juego se trata de seguir avanzando porque no tenemos nada perder y, además, podemos equivocarnos tantas veces como queramos.

Yo conduciré de día para arruinarte con apuestas que nunca nos podremos permitir y tu lo harás por la noche para devolverme las promesas que nunca me atreveré a cumplir.

Y sí, estas preparada. Está oscureciendo. Toma las llaves. Te toca conducir a ti.”

Bloomington es uno de mis grupos favoritos de siempre. Cuando quisieron sacar su segundo disco, Kill the rock stars we were, decidieron montar su propia discográfica. Para ello se aliaron con Sergio Picón que por aquel entonces dirigía una de las webs musicales de referencia de los inicios de internet: Muzikalia. Podría decir que se aliaron los astros y algunos privilegiados fuimos testigos del nacimiento de Aloud Music. Desde entonces siempre ha sido un sello muy especial, porque lo bueno y lo malo de las empresas pequeñas es que son transparentes y siempre podemos saber qué es por quién está detrás. Y allí estuvieron ellos, y allí siempre estará Sergio y todos aquellos que hoy se sienten emocionados al ver la Sala Caracol, totalmente llena, con 450 personas, con camisetas Aloud y gritando con uno de sus grupos: Jardín de la Croix.

 

 

Syberia

http://syberia.bandcamp.com

Jardín de la Croix

https://jardindelacroix.bandcamp.com

Si por cualquier motivo llegaron aquí, se habrán dado cuenta ya, que no encontraran ninguna reseña. Basícamente porque no tengo ni idea de música. No sé qué es la música instrumental ni tampoco el post-rock. Lo único que sí sé es hablar de lo que sentí esa noche, pero como además la timidez ahorca cualquier movimiento, me escondo detrás de nombre nuevos como Martin Baltimore y Eva Bronx.

Sin letras que predispongan una tercera opinión. Esta noche se convierte en una road movie, donde no interesa ni dónde comienza, ni donde acaba, sino el puro placer partir hacía un destino incierto.

Ah, por si se lo preguntan, Martin Baltimore representa a Jardín de la Croix y Syberia es Eva Bronx.