Emboscada + Grupo Invitado

Friday, July 1, 2016 - 21:30
Madrid

Es difícil tratar de explicar un ejercicio que se mueve entre olvidar y querer recordar de nuevo, entre desaprender y desear aprender de nuevo. Todo por tratar de recuperar ese efecto sorpresa de la primera vez. Trato de desnudarme de todos los estereotipos y de cualquier juicio previo, pero cuando hay concierto en La Faena II todo es mucho más fácil. Porque todo esto que hablo surge sin pensarlo, automáticamente, y siempre vuelves con esa sonrisa de haber vivido algo inolvidable. El viernes organizan un concierto benéfico para que este lugar siga existiendo y podamos seguir desaprendiendo para para aprender de nuevo más rápido

Esta es una historia de mi último concierto allí. Tocaban Emboscada y Grupo Invitado, no los había visto ni oído nunca antes pero eran proyectos paralelos de miembros de Desguace Beni y Rizoma, habituales de La Faena, que tenía muchas ganas de ver. Esta es la historia que encierra las sensaciones de ese día y de un concierto inolvidable. Muchas gracias por seguir.

Emboscada + Grupo Invitado
Viernes 1 de Julio de 2016
Madrid. La Faena II

"- ¿No te parece que todo es aburrido? ¿Que cuando ves una película siempre crees que viste ya una mejor? Que cualquier cosa que escuchas te recuerda algo, que cada vez que conoces alguien sabes lo que te va a contar. Es un dejavú constante, todo se repite ¿verdad?

- No sé si lo dices por mí, o si hubieras querido que te devolviera la pregunta para que me contaras quién crees que soy yo. Pero te diré que eso no es justo. Esta es la primera vez que nos vemos. Fíjate que podría defenderme porque, en todo este tiempo que llevas hablando, yo he sacado también mis propias conclusiones. Me pregunto de dónde sacaste tú las tuyas y tan rápido. Nunca me dijeron que fuera demasiado expresiva y, ni siquiera ahora, logro que me mires. Bueno, bien, este es un primer paso. Igual te hubieras dado cuenta antes que llevo los mismos pendientes que comprastes hace una par de semanas. Pensé que te gustaban, aunque ahora creo que los elegiste al azar, para otra cita que no fue lo que esperabas. Supongo que yo acabé en tus manos como estos pendientes, ¿verdad? Una presa fácil de tu estadística inconformista que no superaron el úmbral de tu juicio a primera vista.

¿Sabes cuántas personas pasan por la tienda todos los días? Bueno, igual he ido demasiado rápido, soy yo, Celia, la chica que lleva la tienda de souvenirs. Fíjate que te lo he puesto fácil diciendo mi nombre, no te olvides David, porque podrás usarlo en tu turno de réplica y alegaciones. Así podrás personalizar todas tus generalidades, como las de antes. Pareces un crítico de cine que ya vio todas las películas y que endureció su corazón para vender reseñas que sólo quieren hacer daño y que el público aplaude por acto reflejo. A todo el mundo le gusta reírse cuando el payaso cae de la bicicleta como parte de otro número de este circo.

Heredé la tienda de mis padres muy pronto, demasiado para tener que tomar decisiones. Ahora me parece que lo tuve más fácil que los demás. No tuve que hacer nada, sólo dejarme llevar por la inercia de todos los días. También estudié psicología, en el turno de noche, me llevó casi ocho años, pero lo conseguí. No te creas, fue más por cabezonería que por vocación. 

No sabes qué difícil es tener una tienda así, en medio de tantas otras regentadas por chinos. A veces pienso que nos dejan existir para tener una mínima competencia o quizás por el rechazo cultural que dan los estereotipos y tener un segundo plan para mantener las ventas. Porque los dos vendemos nuestros recuerdos que ellos fabrican a miles de kilómetros de distancia.

Pero no me va mal, hay veces que es mejor no pensar y dejar que el día pase exactamente igual que el día anterior. Por eso cuando me preguntaste cuando cerraba no pude ocultar mi risa, porque no lo sabía. Me hace gracia cuando hablan de libertad de horarios porque creo que está más cerca de la exclavitud que de su definición original. 

Ya te había visto antes, no sé si trabajas por aquí o si vives cerca, pero también pensé que igual esa repetición que tanto odias era por mi, que te gustaba venir a verme. Tantas horas en la tienda también te da tiempo a inventar sueños de princesas. Y cerré así, sin más, para tomar un café contigo. ¿Por qué no? Como te digo, la mayoría de las veces prefiero no pensar.
Ahora, que ya sabes quién no soy, es tu turno. 

- Esto es una emboscada. 
- Sí y tú eres el grupo invitado."