Duas semicolcheias invertidas, Desflorestação y Parpar

Friday, October 6, 2017 - 21:30
Madrid

Mañana siempre será tarde. Era lo que siempre decía, aunque nunca pensó que sus palabras sin sentido pudieran ser ciertas ahora. Tenía miedo, sólo era eso. Dentro del libro de todos sus temores, abrió la página por un capitulo al que nunca llegan los cursos lectivos. Es mejor quedarse siempre en un apartado donde no ocurre nada y todo lo explicado fue hace tanto tiempo que a nadie ya importa.

Pensó que lo mejor era empezar por un preámbulo a un recuerdo probablemente injustificable: “Como habitante accidental de un mundo que no me pertenece, soy testigo de cómo la historia se vuelve a repetir y cómo volvemos, como ser humano, a todas nuestras adicciones que nunca superamos. Quizás fuimos capaces de adormecerlas durante un tiempo, pero nada más. Supongo que la tentación es siempre demasiado poderosa y nuestra debilidad demasiado predecible. Nos declaramos incapaces de convivir, porque la paz es una epopeya que a nadie le interesa. Y como raza nuestro egoísmo innato será siempre la característica, según dicen, de nuestra supervivencia. Incluso nos inventamos leyes que justifican pirámides de riqueza en las que parece que nos sentimos tan cómodos. Nos declaramos incapaces de aprender de nuestros errores, ni de los que cometieron otros en nuestro lugar. La Historia cambia como la verdad en los telediarios. Todos han empezado su propia cuenta atrás: 50, 49, 48… Las libertades recién engendradas con parto de nacionalidad múltiple, lloran detrás de una esquina, inconsolables, irreconciliables: 47, 46, 45… 

Pero, quizás, detrás de los cristales sucios de tanto odio puede que haga un día maravilloso e incluso una oportunidad única para vivirlo.

Déjenme refugiarme en la música, el cine, la literatura, el arte, el teatro, y construir mi casa de ficción en la que todos estén invitados, no hay paredes ni puertas y sólo queremos sentir instantes de euforia entre sus habitantes desesperados. Somos más imperfectos y destructivos, pero sólo con nosotros mismos, pero aún así creemos que la cultura sigue dando una única libertad en singular”.  

Mañana siempre será tarde, pero creía que si seguía escribiendo reseñas y promoviendo belleza  era porque creía firmemente que con más tiempo para la cultura quizás no hubiera tiempo en el odio. Como refugio más cercano a su utopía, revisó su plan de evacuación ante una realidad asfixiante. En la primera salida, desde la escalera de incendios y sobrepasado el punto de encuentro, estaba La Faena II. 

Como si hubieran escuchado su libro de lamentos, el colectivo de La Associação Terapêutica do Ruído, con más de 10 años de historia quisieron arrancar todos nuestros temores con un triple cartel irrepetible: dUAS sEMIcOLCHEIAS iNVERTIDAS, los lisboetas Parpar y el dúo franco-suizo Desflorestação.

Todo estaba listo aunque seguía enganchado en sus propias adicciones de las que nunca consiguió huir: nervios y culpa, arrepentimiento y destrucción. Y nunca pensó alguna de ellas fuera tan mortal como para tener que abandonar el último concierto de dUAS sEMIcOLCHEIAS iNVERTIDAS. Aún así Parpar y Desflorestação construyeron un marco perfecto como para salvar su recuerdo. Porque siempre fue bastante débil en la sorpresa, sobre todo la que se atreve a razonar con la inexplicable la sensación de euforia desesperada. Y es aquí, que nuestro viajero encuentra su tesoro y comienza su baile de palabras sin sentido que intentar dibujar un latido extranjero. Parpar anochecería con su saxofón, exhibiendo el viento que recuerda una última llamada a la acción, una última voluntad para levantarse.  

Desflorestação fue la cicatriz para todos los últimos lamentos. Armada como aquella máquina vieja de coser que uno podía mover a voluntad con tan sólo mover el pie. Allí, el desquiciado ritmo enloquecía con los susurros desgarrados de un sombra huérfana que vagaba, micrófono en mano, sin querer volver a su dueño.

 

Mañana siempre será tarde, recuerda en su cuenta atrás casi exhausta: 10, 9, 8, 7, …