Concierto de Paraphonic 3

Friday, September 28, 2018 - 21:30
Madrid

Esta era, es y será la semana del Zinemaldi. Aunque no esté allí. Aunque no haya butacas rojas, ni una gran pantalla blanca al fondo. Esta es la semana de Zinemaldi, donde imaginamos una realidad que se rellena de toda la ficción que podamos encontrar. Rodada como un falso documental donde nos recreamos como actores de reparto. En la televisión, pervirtiendo el recuerdo y el descuido, pusieron ayer “Lugares comunes”, que estrenaron una semana como ésta hace mucho años, el año en el Fernando León de Aranoa ganó la Concha de Oro con “Los lunes al sol”.

Acabo de salir del concierto de Paraphonic3 y si ahora estoy preso de la urgencia, perdido en un documento en blanco, es porque ha sido excepcional. En esta semana, imagino a Fernando Lupi, que ha escapado de un lugar sin tiempo. Y su voz es ahora mi euforia.

Le imagino en su última clase, abriendo las ventanas, encendiendo un cigarro y animando a sus alumnos a acercarse y hacer lo mismo. Son sus palabras las que comparten este sueño: 

“La indefinición es nuestra última victoria. Mientras permanezca así, lejos de todas las palabras, huyendo de opiniones, verdades y mentiras. Presa del recuerdo de testigos ocasionales. Algo que nace, que aún no existe, porque nadie se atreve aún a ponerle un nombre. Borren las etiquetas y sigan señalando con el dedo ese momento preciso, ese lugar de color negro, ese olor de pasado y nostalgia, ese sabor salado furtivo, ese silencio que aplaude cada segundo de su corta vida.” 

Santiago toca la batería. Santiago permuta y percute, percibe y promete. Latidos multiformes, de habitantes renacidos.


“Busquen la sorpresa, sombra de la indefinición. Disfruten de este baile. No ocurre todos los día que alguien avanza hacía ti corriendo, te atrap en un abrazo, te besa como si te hubiera amado siempre. Mientras, la música te atrapa en una mesa que parpadea intermitentemente. La sorpresa se auto destruye y la memoria juega su partida. Pero, esta vez, si pierdes, puedes volver a abrir la puerta, y repetir el mismo baile que ya habías olvidado. Persigan la sorpresa. Pero no se trata de encontrarla, sino de estar siempre preparado para verla cuando pase por tu ventana”.

Alvaro toca el saxo. Alvaro llena la sala, ensancha sus paredes y nuestra alma, extranjera en ese nuevo país, todavía inhabitado. Transfusión de viento y dejamos de respirar por inercia. Se siente el aire entrar por los pulmones y el cerebro late, siendo consciente por primera vez de ese milagro de la naturaleza.

“Nunca repitan los mismo pasos. Si tienen que ir siempre al mismo sitio y a la misma hora, busquen todas la combinaciones posibles. Rompan la cadencia, el calzado, el camino, el tiempo, el lugar, el suelo. Que nunca sea el mismo motivo el que te trae aquí, un viernes de fatiga. Que sea la indefinición, la sorpresa y la repetición descuidada la que magnifiquen un cambio, que como mucho conseguirá alterar este recuerdo”.

Javier toca toca y gira decenas de botones con luces intermitentes. Rojas, blancas, azules y amarillas. Javier esculpe sonidos y los devuelve con miles de texturas inabarcables.  

 

“No estaremos allí, pero esta noche, a cientos de kilometros de distancia, ya no nos la puede quitar nadie.”

Santiago, Alvaro y Javier son Paraphonic 3.