POSTALES DE



AINARA LEGARDON



Llueve. Está lloviendo. Cada tanto pasa algún auto borroso, los faros encendidos en pleno mediodía. En el interior de su negocio, sin dejar de mirar la calle difusa bajo el agua, Ainara LeGardon lleva la mano hasta el vidrio que tiene frente a sí. Más que ponerse a desempañar, lo que hace esa mano es recomponer el mundo exterior, devolverle lo sido antes de que la humedad y el calefactor conspiraran para enturbiarlo.

Fotografía: ESTHER CIDONCHA
Texto: MANUEL CRESPO
(Extracto del relato La Piraña, Revista Eñe, 39)


POSTALES DE AINARA LEGARDON


Si tuviera el coraje suficiente para vencer mi timidez patológica esta entrevista hubiera sido personal, quizás se hubiera convertido en una conversación real donde se contrastan opiniones. Sabiendo que esto nunca ocurrirá, con el único propósito de no dejar huérfanas las preguntas, incluyo un contexto bajo el epígrafe de "Notas de una conversación que nunca existió". Rotas las leyes del sincronismo tampoco habrá respuestas sino postales enviadas desde un viaje que une dos puntos unidos por la música y proyectos que giran con Ainara LeGardon. El viaje comienza y cada postal esconde su propio destino.

Fotografía: Álvaro Sanz

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Las Palmas de Gran Canaria
Noviembre 25, 2014
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Madrid
Noviembre 25, 2014
[Notas de una conversación que nunca existió. Muchas veces uno lee sobre propósitos e intenciones personales cuando realiza una obra artística y me pregunto si es real y si tiene que siempre que haber esa dimensión universal o social. ]
¿Se canta, se escriben canciones, para ser escuchadas?

Las Palmas de Gran Canaria
Noviembre 25, 2014
Querido Jabitxu:

Anoche presencié una de las postales más hermosas que he visto en mucho tiempo. He tratado de capturarla con mi cámara, pero ésta que te envío, es una imagen que no hace justicia a la enormidad de su belleza. Volvía de ver en un cine al aire libre “20000 Days on Earth”, caminando a ritmo pausado por la carretera de circunvalación que bordea el mar. Inevitablemente, la música de Nick Cave and The Bad Seeds sonaba en mi cabeza. Miré a la derecha y me sobrecogió la grandeza de aquella mole: una plataforma petrolífera completamente iluminada, a lo lejos. En primer plano, las palmeras ya decoradas con las luces de navidad, enmarcaban perfectamente la estampa. Y los coches, que pasaban a toda velocidad a tan solo unos metros de mí, dejaban una estela como si se tratara de cometas. No hacía frío, aunque sí soplaba el viento. Me quedé un buen rato moviéndome lentamente, contemplando esa vista, y escuchando, aunque en silencio, a los Bad Seeds. Ese pequeño placer me hizo sentir muy afortunada.

Contestando a tu pregunta: Si ellas pudieran hablar creo que nos dirían que son más felices si son escuchadas, si son capaces de emocionar a alguien. Pero en realidad no se escriben con esa intención. Al menos, en mi opinión, no debería ser así.

Hoy, para variar, te respondo de manera concisa y breve. La próxima vez que te escriba ya lo haré desde la Península de nuevo.

Mientras tanto, te mando un fuerte abrazo,
Ainara

Tenerife
Noviembre 21, 2014
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Madrid
Noviembre 21, 2014
[Notas de una conversación que nunca existió. En los dos últimos conciertos que he ido antes de se publicara Every Minute, escuche Last Day, mientras golpeabas la espalda de la guitarra y el suelo, me preguntaba cómo una canción supera el efecto de la euforia y puede vivir incluso años encerrada sin que nadie la conozca. Me preguntaba también por las revisiones de A second of y cuál sería el ciclo de vida de una canción.]
¿Cómo sobrevive una canción antes de ser grabada?

Tenerife
Noviembre 21, 2014
Querido Jabitxu:

Acabo de llegar al Aeropuerto de Tenerife Sur. Rayco me recoge en coche y aún nos quedan 45 minutos hasta llegar a Santa Cruz. Son las 16 h (las 17 ahí desde donde me leerás) y hoy aún no he comido, pero no importa puesto que el paisaje y la conversación mantienen distraída al hambre. Llueve y se divisa un espléndido arco iris sobre la autopista.

Tengo que comenzar aclarando que la grabación de una canción no es lo que la dota de vida. El hecho de la fijación en un soporte no es lo que define a una obra. Ésta nace cuando quiere (¿o quizás existe desde siempre?), y se va desarrollando a su antojo. Podemos estar más o menos atentos a ese desarrollo y fomentarlo. Unos artistas tendrán más pericia que otros para descubrir cuándo una pieza está lista para ser mostrada al mundo, y para comprender si esa muestra no será más que otra fase del proceso de crecimiento (otros, desafortunadamente, no tendrán más remedio que divulgarla estando aún inmadura, debido a obligaciones contractuales con su discográfica). Es interesante descubrir aspectos nuevos de una canción con el paso de los años. Por eso seguimos tocándolas, tratando de captar los mensajes y las diferentes lecturas que entrañan.

“Last Day” habla de un momento vivido hace 7 años. Desde entonces estuvo ahí, aunque la primera vez que salió de mi boca fue en el 2010, en un cuarto de baño, golpeando mis muslos con las manos y sonriendo al escuchar la reflexión de mi voz en el espejo. Ni siquiera necesité un papel con la letra, puesto que ya entonces me la sabía de memoria, sin haberla cantado nunca.

Algo parecido sucedió con “Before waking up”, una de cuyas grabaciones acabó viendo la luz en el disco “We once wished” (2011). Ya la tocábamos en directo en el 2002, y fue incluso grabada en estudio con la intención de ser incluida en “In the mirror” (2003). Por varias razones, decidimos dejarla fuera de aquel trabajo, y estuvo hibernando hasta que una noche soñé con ella, en el 2009. Fue entonces cuando la rescatamos. Se llegó a grabar una maqueta anterior a la versión que aparece en el disco, incluso existe otra interpretación más, registrada en directo en los estudios de EITB en Bilbo en el 2011. Como ves, “Before waking up” necesitó un ciclo de casi diez años para que su esencia pudiera ser capturada como merecía. O quizás debería decir que quien necesitó ese tiempo fui yo, y no ella.

Nick Cave hace una preciosa analogía entre una canción y un animal salvaje. Habla de ese momento en el que la canción está todavía al mando; aún no la hemos domesticado del todo, y puede que nos tire de su lomo y nos parta el cuello. Ése es el instante que buscamos en el estudio. No puedo estar más de acuerdo. Eso fue exactamente lo que pasó con “Speeding South”. La toma que quedó grabada deja patente que la canción estaba al mando de la situación, nosotros no teníamos el control, pero intentamos montarla y trabajar con las riendas como buenamente pudimos.

Afortunadamente, las canciones tienen un ciclo de vida infinito. Nos sobrevivirán a todos. Incluso sólo por el mero hecho de escucharlas pasado el tiempo, las reinterpretamos, pues no somos ya las mismas personas. La penúltima vez que tocamos “A second of…” se me cayeron las lágrimas como si nunca jamás hubiera sentido tanta emoción. Eso es un regalo que las canciones (y las personas que ves en primera fila) te hacen a veces, no importa cuánto tiempo haya pasado desde el día en que salieron de tus manos y tu boca por primera vez.

Un fuerte abrazo y hasta pronto,

Ainara.

Irun-Madrid
Noviembre 20, 2014
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Madrid
Noviembre 20, 2014
[Notas de una conversación que nunca existió. Siempre he dado muchas vueltas sobre el éxito y el fracaso, sobre qué funciona y qué no. Necesariamente esta idea tiene que estar asociada al dinero que además de indicador se convierte en mera supervivencia. Sin embargo, desde hace tiempo pienso si realmente es el éxito el verdadero indicador, si debería ser el reconocimiento, me preguntaba si realmente un artista puede vivir sin reconocimiento.]
¿Puede vivir un artista sin reconocimiento?

Irun-Madrid
Noviembre 20, 2014
Querido Jabitxu:

Te escribo desde un tren de camino a Madrid. Acabamos de pasar Valladolid. Una gran pintada en un muro de la estación me recuerda la fuerza y la urgencia que hoy llevo dentro. “NOW!”. Me pongo manos a la obra y te contesto.

Para mí “éxito” o “triunfo” son conceptos no ligados a lo económico. Desde que emprendí la trayectoria en solitario he procurado marcarme metas sencillas, fácilmente alcanzables. He ido despacio, cumpliendo pequeños (o no tan pequeños) sueños. Pocas veces a lo largo de este periodo he sentido frustración (una sensación que antes padecía constantemente, enmarcada en un contexto -el de la industria musical- y una época -los años noventa- que condicionaban cualquier expectativa de una chica de 18 años deseosa de que su música fuera escuchada). Ahora, cada minúscula misión se completa con éxito.

En este viaje voy leyendo el Tao Te Ching, en la versión de Stephen Mitchell, que me regaló Dani en Valencia. Encuentro en él varias citas que expresan mucho mejor que yo lo que intento decir: “Sin aspirar, sin expectativas, está presente y a todo da la bienvenida” […] “Puesto que no tiene una meta en mente, todo cuanto hace es un éxito”.

Comentando con Alberto (el amigo que me dura ya 27 años) el asunto de sobrevivir o no de la música, me explicó muy claramente que yo no sobrevivo, sino que “supervivo”. Y tiene toda la razón. El mayor indicador de éxito en mi caso, es comprobar que la actividad artística, casi como si fuera una dinamo, me llena de energía para seguir creando y caminando. De alguna manera he encontrado el punto mágico en el que puedo comer y seguir soñando. En el que me doy cuenta, emocionada, de que mi trabajo y mi discurso sirven para inspirar y motivar a otros. No me imagino un triunfo mayor.

El reconocimiento, sin embargo, es otra cosa. Es algo que sirve de aliento, pero también que es capaz de retorcer la perspectiva de un artista. En estos momentos encuentro que se me reconoce y reivindica más que nunca, y a veces siento el poder maléfico que la atención, la adulación, los halagos y las buenas críticas obran en el ser humano. Siento las interferencias que son capaces de crear. Necesito realizar un ejercicio de serenidad y humildad para agradecer, disfrutar y tomar impulso, pero no dejarme cegar por algo tan fugaz como el reconocimiento, que además no depende de uno mismo.

Respondiendo a tu pregunta, debemos saber vivir sin él, y encontrar la manera de seguir creando incluso con él.

He llegado a Madrid. Me reconforta comprobar que estoy perdiendo las costumbres capitalinas cuando entro en un restaurante a las 15:30 y pregunto si es muy tarde para comer.

Un abrazo y hasta pronto,

Ainara.

AINARA LEGARDON
EVERY MINUTE
Winslow Lab /Aloud Music (2014)

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