La vida secreta de las palabras

“Acompáñame”, dijo la dulce voz de la niña mientras le ofrecía la mano. Ella, dejándose llevar, sin ofrecer resistencia, la agarró fuertemente. La niña le sonrío, giró la cabeza, miró al frente y desde ese momento no se separó de ella.

Suena extraño el ruido que hace el balón cuando se estrella sobre una superficie metálica. Como insólito es también jugar al baloncesto en medio del océano, mientras las olas golpean furiosas, una y otra vez, los pilares de una plataforma petrolífera. Desde luego si existe un sitio aislado de todo y de todos quizás sea este, un lugar idílico para aquellos que quieren que les dejen en paz. Un lugar sólo apto para aquellos que quieren huir del mundo y de sus reglas, que sólo quieren dejar pasar el tiempo. Como aquel que deja correr el reloj esperando a que suene el pitido final, mientras vota el balón con indiferencia, sin intentar si quiera tirar a canasta, viendo como el partido esta ya perdido y no vale la pena ningún esfuerzo más. Solo hay que esperar a que el árbitro decida que el partido ha finalizado.

Y mientras llega ese momento, quizás sea la rutina del trabajo la mejor terapia para no volverte loco y dejarte llevar por un ritmo que conduzca tu vida. No sabes, ni quieres hacer otra cosa, que sean otros los que te digan que hacer. No te preocupa nada, simplemente te dejas llevar de la mano, permites que otros decidan por ti.

Sin embargo, ocurre algo que te obliga a romper ese ritmo diario de tantos años y resulta que no sabes que hacer, ni donde ir. En una casa donde no existe nada personal, excepto unas cartas que nunca se atreve a abrir porque le recuerda aquello por lo que perdió el partido, quedarse allí sería traer el infierno de nuevo a su memoria. Decide marcharse y el azar le lleva al paraíso de los que quieren estar solos: una plataforma petrolífera, perdida en el océano, a punto de ser abandonada.

Allí encuentra a gente como ella y descubre bajo otras máscaras, prepotencia y falsa seguridad, seres tan solitarios como ella. Y ve que le reconforta. Y descubre que hay otros que sufren como ella. Incluso siente que puede abrir de nuevo su corazón. Es en ese momento cuando mira el marcador y ve que aún queda tiempo. El partido no esta perdido aún. Quizás pueda intentar todavía la remontada.


“A partir de ahora caminaré de nuevo sola”, le dijo dulcemente mientras acariciaba su pelo. Desde entonces, sólo en muy contadas ocasiones, la veía, a lo lejos, desde la ventana de la cocina.

Mi pequeño idilio con el cine de Isabel Coixet comenzó hace tiempo a raíz de la proyección de “Cosas que nunca te dije”. Desde entonces espero impaciente su siguiente trabajo. “La vida secreta de las palabras” es otra película absolutamente imprescindible.

Isabel Coixet
Título Original: 
The secret life of words
Director: 
Isabel Coixet
Guión: 
Isabel Coixet
Nacionalidad: 
España
Duración: 
120
Interpretes: 
SARAH POLLEY TIM ROBBINS JAVIER CAMARA SVERRE ANKER OUSDAL STEVEN MACKINTOSH EDDIE MARSAN
Sinopsis: 
Un lugar aislado en medio del mar: Una plataforma petrolífera, donde sólo trabajan hombres, en la que ha ocurrido un accidente. Una mujer solitaria y misteriosa que intenta olvidar su pasado es llevada a la plataforma para que cuide de un hombre que se ha quedado ciego temporalmente. Entre ellos va creciendo una extraña intimidad, un vínculo lleno de secretos, verdades, mentiras, humor y dolor, del que ninguno de los dos va a salir indemne y que cambiará sus vidas para siempre. Una película sobre el peso del pasado. Sobre el silencio repentino que se produce antes de las tormentas. Sobre veinticinco millones de olas, un cocinero español y una oca. Y sobre todas las cosas, sobre el poder del amor incluso en las más terribles circunstancias.
Estreno: 
Friday, October 21, 2005
Género: 
Drama