Caramel

Limpia su último sueño con una pequeña toallita de algodón húmedo. Al instante el blanco se difumina en un borroso arco iris de colores imprecisos donde predomina el azul y el negro. El maquillaje va perdiendo la batalla y las lágrimas dejan surcos negros, dejando a la vista las señales inequívocas del paso del tiempo que, justo ahora, parecen regresar inesperadamente de su viaje interrumpido. Peina sus finos cabellos lentamente, están brillantes como antaño, recogidos y cuidados, quizás, por última vez. Dobla el vestido preparado para la ocasión perdida. Por un instante soñó con ser la mujer más bella del mundo. En la cama observaba impaciente la realidad, rompiendo una nueva hoja del calendario.

Y en la puerta esperaba él, con los mismos pantalones arreglados una docena de veces, las necesarias para alimentar aquel sueño imposible, el mismo que pudo hacerse realidad. Por un instante volvió a sentir su viejo corazón palpitar con fuerza, le temblaban las manos y no sabía que más pedir en aquel café al que siempre iba. El sol desaparecía por el horizonte y la tienda colgaba el cartel de cerrado.

Desde la peluquería cercana le observaba la chica que perdió su corazón en un sitio equivocado y ocupado. Esperaba una llamada, siempre estaba esperando la misma llamada. Alimentaba su espera con preparativos para lo que podría ser, pensando en la siguiente excusa, en el nuevo motivo que haga despertar un nuevo día. Sin saber, sin comprender, sin entender, por qué no fue ella la elegida.
Y aunque sólo veía sus ojos detrás de la persiana, él sabía que era ella y que la llamada que esperaba nunca sería la suya, por más que pasara por su puerta, por más que se esforzara por recuperar la sonrisa que alguien robó y que nunca volverá.

En el fondo alguien lava la cabeza de un nuevo sueño imposible, alargando los minutos y suspirando por que no termine nunca. Apareció un día y desde entonces siempre mira a la puerta esperando a que llegue, pidiendo no equivocarse, no hacer nada extraño que pueda romper aquel momento, ese instante que sus manos piden a gritos que no acabe, donde su corazón cabalga por bosques que no existen pero ahora no lo sabe y eso es suficiente. Sólo ella puede escuchar esa música, pero es suficiente…


Caramel o la vida vista como una sucesión de desencantos interrumpidos por unos instantes de efímera evasión.

#55SSIFF, Nadine Labaki
Título Original: 
Sukkar banat
Director: 
Nadine Labaki
Guión: 
Rodney Al Haddad, Jihad Hojeily, Nadine Labaki
Nacionalidad: 
Francia, Líbano
Duración: 
95
Interpretes: 
Nadine Labaki, Yasmine Al Masri, Adel Karam, Gisèle Aouad, Joanna Moukarzel, Ismail Antar, Fadia Stella, Dimitri Stancofski, Fatme Safa, Aziza Semann, Siham Haddad
Sinopsis: 
En Beirut, cinco mujeres coinciden habitualmente en un salón de belleza, un microcosmos lleno de colorido y sensualidad en el que varias generaciones se encuentran, hablan y se hacen confidencias. Layal ama a Rabih, pero Rabih está casado. Nisrin es musulmana y su próximo matrimonio plantea un problema: ella no es virgen. Rima está atormentada por la atracción que siente por las mujeres y vive al ritmo de las visitas de una bella cliente de largos cabellos. Yamal se niega a envejecer. Rose ha sacrificado su vida para ocuparse de su hermana mayor. En el salón de belleza, los hombres, el sexo y la maternidad se sitúan en el centro de sus conversaciones íntimas y liberadas, entre cortes de pelo y depilación con una pasta caramelizada de azúcar, agua y limón.
Estreno: 
Friday, January 18, 2008
Género: 
Drama