Postcards from a young man

Tim Roth

 

Llevaba congelando instantes desde que tenía 12 años. El día de su cumpleaños su padre le regaló una Polaroid negra preciosa. Entre risas, sobre todo al ver su cara de sorpresa y mientras le daba golpecitos en su cabeza, le dijo que así no olvidaría las cosa nunca más. Su funcionamiento era, sorprendentemente, muy fácil. Sólo tenía que disparar y, al momento, salía un recuerdo inmóvil. 

Lo que comenzó como un juego se convirtió en una rutina con el paso de los años. Sus estanterías estaban repletas de cuadernos. Se podían distinguir portadas que iban desde anti-héroes infantiles a sueños enfundados en cuero persiguiendo la última tendencia, pasando, por supuesto, por super-héroes de ficción o collages más o menos afortunados de carteles de películas. Las últimas estanterías estaban llenas de libretas de pasta negra, intencionadamente sin título, que buscaban ser abiertos para saber que guardaban. 

Cada hoja de un cuaderno cualquiera, tenía una foto con su recuadro blanco característico donde apuntaba la fecha con bolígrafo rojo. Debajo solía poner alguna frase o un título que le ayudara a identificar ese recuerdo más tarde. A veces, hacía un dibujo a lápiz, que tampoco se podía decir que tuviera mucho que ver con la foto a simple vista. De hecho no sabía dibujar, pero le entusiasmaba ver cómo otros eran capaces de retratar cualquier cosa sólo con la ayuda de sus manos. Aunque no fuera igual, entornando los ojos y con un poco de imaginación, parecía que lo había conseguido. 

Llevaba congelando instantes prácticamente casi toda su vida, todos los días, todos menos hoy. Justo el día en que quiso retratarse a sí mismo, detrás de una pared vacía, delante de un espejo, de la misma forma en la que soñó ser recordado. En su habitación, las estanterías estaban vacías y los cuadernos tirados por suelo. Algunas de las fotos estaban arrancadas. Como aquella que hizo a su padre, cuando tenía 12 años. Era el vivo recuerdo de aquel día. Había visto aquella foto cientos de veces, aunque ahora, por primera vez, supo que de aquel instante congelado no se vuelve.

Wednesday, October 27, 2010