Vértigo

Tamara Lichtenstein

Lo que probablemente no sepa, huyendo debajo de las sábanas deshechas, es que ya había ganado. Justo aquel día que intentó, pensó o quizás soñó, que avanzaba despacio y que, en cada paso que daba, cientos de personas se estrellaban contra ella, apresuradas, huyendo también, pero en sentido contrario. Se sentía extranjera navegando en contra del viento, en medio de un océano que no había visto nunca.

Y ese cotidiano sentimiento de culpa que sentía no era sino otro síntoma más de una victoria anónima, sin identificar, menospreciada para ser olvidada rápidamente y de la que sólo queda un viejo olor a fracaso siempre tan familiar.

Piensas si despertar o no cuando ellos dicen que eso es vértigo. Yo creo que no, que es sólo miedo a caerse, quizás, por última vez.

Tuesday, August 31, 2010