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Sara Naomi Lewkowicz

Hace doce años recordé por qué no puedo soñar. Lloré por última vez en una noche llena de gritos. Elegí ese recuerdo y olvidé todos los demás. Fue el precio acordado.

Ese mismo día elegido de hace doce años también descubrí que siempre habrá alguien soñando. Ese es mi refugio, mi propio engaño para poder volver a bajar estas escaleras todos los días. Probablemente no lo creas por mucho que te escriba, pero es verdad, se puede  soñar con sueños de otros.

 

Saturday, February 21, 2015