Mi padre es ingeniero

Renato Berta

Siempre te dije que no deberíamos soñar. Los sueños corrompen los recuerdos. Los hacen vulnerables, como lágrimas suicidas que entre tus manos no distinguen de tristeza o alegría. Aquella película no fue en blanco y negro. Era francesa y ya sabes que siempre digo que no hay película francesa que te deje indiferente, por mi mala que parezca. Olvidé el color de las butacas, el título, el lugar, el día, y sé que para tí era importante. Pero recuerdo el escalofrío mientras te cogia la mano y los besos furtivos que se escondían entre sombras blancas y negras intermitentes. 

Ya no lo recuerdas. Estás equivocada. Pero este es tu sueño y en él siempre te dije que teníamos que soñar. Porque los sueños se llevan los recuerdos, como lágrimas suicidas que se escapan de tus manos. Te decía que tenías que quedarte con aquello que quisiste que fuera y olvidaras, rápidamente, lo que realmente ocurrió.

Wednesday, July 13, 2011