Exit through the gift shop

Noaz

 

Todavía no han llegado los primeros rayos de sol pero la ciudad hace tiempo que está despierta. Amanece enferma, como siempre, con sus símbolos, sus obligaciones, sus prisas, su rutina y la hilera interminable de luces rojas que esperan pacientemente en fila. Sus habitantes caminan de prisa, mirando al suelo o a si mismos, escuchando la música de un reproductor minúsculo o, simplemente, a si mismos. 

En el semáforo en rojo no se dará cuenta de la tirita con un mensaje escrito, en la siguiente calle, al girar a la izquierda tampoco verá que la señal de prohibido hoy es azul y no roja y, justo antes de entrar en la oficina, en la pared donde antes había una ferretería, un chimpancé le mirará pensativo. Ahora sí, ahora lo consiguió, se quita los auriculares y mira fijamente la pared que ya no está desnuda. Como si hubiera sido un sueño, al día siguiente, pasará por la misma pared, ya no le mirará nadie, estará blanca, como siempre.

Sunday, November 7, 2010