Ahora nadie puede hacerme daño

Man Ray

 

Supongo que debería hacer un balance de los sucedido. Estoy en la antesala de la mediocridad. Pendiente de juicio. Nadie espera nada de mí y ni siquiera yo pienso ya lo contrario. A veces me dejo llevar por una euforia ficticia en la soledad de una habitación. Iluminada con luz de flexo y con la televisión encendida de fondo. A estas alturas no voy a engañar a nadie, ni mucho menos a mi. 

Es tarde y el suelo está frío, pero reconforta saber que ya he llegado, que no hay nada más allá, y que, al fin y al cabo, no se está tan mal aquí. Ahora nadie puede hacerme daño.
 

Tuesday, November 22, 2011