Elisa K

Lukasz Wierzbowski

La chica que no sabía llorar se miraba una y otra vez en el espejo. Con la barbilla tocando el frío reflejo artificial de su rostro, buscando la perspectiva adecuada que le concediera el alivio de la respuesta. Sólo lograba que el calor del desasosiego empañara el cristal de otro baño desconocido. La chica que no sabía llorar se preguntaba porque sus ojos rasgados nunca sintieron el húmedo consuelo. La tranquilidad de una lágrima que busca caer a ninguna parte, probablemente arrastrada por otra que también huía hacía otro destino. La chica que no sabía llorar miraba el reflejo de un desconocido que se marchaba arreglándose el pantalón, con un quejido a modo de adiós. La chica que no sabía llorar recordó, catorce años después, que nunca podrá amar. 

Monday, October 4, 2010