Vida

Joan Pol Martínez

 

La última vez que estuve a punto de perderte confundiste mi melancolía con tu incapacidad de sobrevivir. No me conocías aún, ni sabías que estaba allí. Pero te vi con tu vestido blanco delante de la barandilla y, unos segundos después de saltar, me di cuenta que aquella tabla era demasiado pesada para sólo acompañar las olas. De tu mirada vencida de cinco segundos y nuestras lágrimas mojadas de diez minutos después, hay una distancia infinita donde vivimos sin preposiciones.

Tuesday, November 17, 2015