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Irene Cruz

 

Si es tu despedida, hagamos de este día una celebración. Busquemos un día lluvioso de Febrero y creemos un rito que lo haga inolvidable. Lo repetiremos todos los años. En la carretera que sube a tu casa, entre los charcos y el asfalto, jugaremos  a mantener el equilibrio sujetando otro plan imposible. Empezaré  yo. Miraré al suelo, descalza y apoyada sobre una pierna.  Y levantaré mi mano a la altura de mi cadera esperando encontrar la tuya en una tarde de lluvia.

Eso fue hace trece años.

Hoy es un día cualquiera de Febrero, y también llueve. 

Friday, February 12, 2016