We once wished

Esther Cidoncha

Te subiste al escenario vacío y como cada noche no pareció importarte. El bar estaba impecable, siempre preparado para albergar una gran ocasión, siempre buscando su oportunidad. Cuando te vi allí subida, con el micrófono rozando tu pierna y la cabeza agachada pensaba que tu respuesta iba a ser un “no”. Pensaba que este 10 de febrero y después de 10 años sería la última vez. Nos prometimos que siempre que llegara este día nos lo preguntaríamos, el resto del año podríamos seguir escondiéndonos y evadiendo el tema, dejando que los sueños se rompan y se alimenten con otros. Pero al menos este día prometimos reservarlo, mirarnos a los ojos y pensar si seguimos o lo dejamos. Te aviso que a mi no me quedan fuerzas y la inercia ya no es suficiente. 

Allí arriba parecía que ibas a soltar el micrófono y que caería al suelo para señalar el punto y final. Sin embargo, resguardada por el silencio, empezaste a golpear el micrófono contra tu pierna como trazando una salida en la distorsión del roce con tus medias. La cabeza alta, los ojos cerrados y gritando con fuerza, aunque solo llegue el eco lejano del recuerdo, de lo que una vez, hace diez años, deseamos.

Sunday, February 10, 2013