Fallen angels

Eliot Lee Hazel

 

Supongo que ahora debería ponerme boca abajo, así sería más seguro. Supongo que tendría que haber dejado ese trabajo mucho antes, nunca me gustó, surgió de la nada y me absorbió desde el primer día. Es extraña esa nueva vida que impone el trabajo, la responsabilidad, la rutina, la independencia. Que contradicción encerrada en una palabra. Cuando vivía con mis padres soñaba con tener mi propia casa y estar sólo. Cuando lo tuve me di cuenta que había conseguido todo menos esa independencia. Me sumergí en una espiral de la que ya no puedes salir, la dualidad de ingresos y gastos, dentro de ese mar de supuestas necesidades donde te obligan a nadar. Todo menos independencia, desde luego.
Supongo que nunca debí casarme y mucho menos tener hijos. Supongo que fueron momentos de euforia o autoengaño. Nunca entendí como pude pensar en hacerles felices si nunca lo fui yo. Más mentiras. Supongo que es lo mejor, que empiecen una nueva vida cuanto antes con alguien que al menos sepa fingir. 
Supongo que nunca debí estudiar aquella carrera o cualquier otra sólo por la inercia de las obligaciones impuestas para cada año. No se si lo sabías, pero he tenido dos guitarras aunque nunca tuve el tiempo necesario ni siquiera para afinarlas. A veces se me ocurrían canciones y más letras siniestras que se olvidarían pronto. Quizá no fuera tiempo, quizá me faltó valor.
Supongo que nunca debí elegir o quizás fuera lo contrario, que nunca me sentí con fuerzas para elegir y me acostumbré a lo fácil que era que otros eligieran por mí. Supongo que todo hubiera sido distinto sin ese terrible sentimiento de culpa que te quema por dentro. 
Esta noche ha estado lloviendo y ya huele a tierra mojada.

Saturday, February 5, 2011