Medias rotas

Christopher Landin

 

Ahora no está tan segura. Ya pasó todo. Dijo todo lo que pensaba y se siente orgullosa. Pero ahora, justo ahora que todo acabó, las dudas escondidas asaltan el castillo construido con arena y agua. 

“Camina, camina, camina. No mires atrás. Camina, camina, camina. Mirada al frente.” 

Era la hora de parar, lo sabía, al menos creía que lo sabía. Era el momento de contestar con un “no” rotundo. Se sentía obligada a decir todo lo que pensaba, sin pensar en las consecuencias, sin saber que, probablemente, fuera la última vez. No era sólo una cuestión de principios, ni de ideales, ni de valores enseñados, era puro sentido común. No sabía como la mayoría podía seguir inmóvil, sin decir nada, contradiciendo las leyes de la lógica. 

“Camina, camina, camina. No mires atrás. Camina, camina, camina. Mirada al frente y gafas de sol, tus ojos vidriosos siempre te delataran. Camina, camina, camina. No hables con nadie. Camina, camina, camina. Sigue avanzando, siempre adelante.” 

Iba vestida para la ocasión, sus botas negras de hebillas metálicas, camisa y falda negra también. Y sus medias rotas claro. Las mismas que siempre la habían acompañado en tantos otros momentos de incertidumbre. Destrozadas por tantas caídas de las que supo levantarse. Cada agujero es un recuerdo, una herida cerrada que no debe olvidarse. Las mismas medias que su madre intentaba tirar al mínimo descuido y después de mil reproches. Unas medias rotas que escupían con ruido y saliva a la mala gente que pensaba en ella como si fuera su niña. 

“Camina, camina, camina”.

Wednesday, October 20, 2010