La muerte de la Reina Roja

Ballesteros

Alicia soltó la mano de la Reina Roja. Sintió el escalofrío del cambio y el vértigo de lo desconocido cuando decidió no correr más. Miró a la izquierda y a la derecha con indiferencia, buscando signos de humanidad en rostros de gestos aprendidos. Miró hacía delante sin la urgencia de la prisa provocada. Miró atrás buscando respuestas a sus primeras preguntas. Con esfuerzo logró doblar sus rodillas y sentarse en el regazo de un roble milenario. Desde allí abrió sus manos vacías y sonrió satisfecha.

Sunday, May 15, 2011