Antonio López

Museo Thyssen-Bornemisza
Paseo del Prado, 8
Madrid
Del 28 de Junio al 25 de Septiembre
http://www.museothyssen.org

Se llama Antonio López. Un nombre común para un genio que quiere pasar desapercibido. Un hombre común que, quizás, nunca hubiéramos conocido así, si hubiera nacido unas décadas más tarde. Probablemente le hubieran enseñado miles de estudios que ratifican la importancia de un nombre artístico que pudiera ser identificado y recordado con rapidez y facilidad. Pero Antonio López se pierde entre millones de entradas de otras vidas que compiten por ser recordadas.Probablemente alguien le explicaría las reglas escritas del éxito avalados por estudios científicos. Centenares de libros y documentos que explican nuestra mirada y nuestras reacciones. Por detrás alguien le susurraría que el horizonte no debería superar al motivo, sobre todo cuando el azul desaparece por el gris del humo constante de una manera tan uniforme. Probablemente alguien gritaría al ver esa barandilla protagonista. Probablemente alguien aconsejaría sobre el sentido del hiperrealismo en pleno siglo XXI, donde los artistas huyen por caminos esquivos derrotados por otras artes creadas artificialmente para retratar la realidad, suplantando su posición predominante durante siglos. Avances tecnológicos soportadas por esta evolución económica e inhumana donde sólo la especie más rentable prevalece y el resto son aniquiladas.

Se llama Antonio López y quizás crean que se trate de un loco. En un mundo de locos, nadie hará caso al más cuerdo. En un mundo de cuerdos, cualquier interferencia acaba siendo una locura

Se llama Antonio López y en su afán perfeccionista dice que desde hace tiempo perdió el control de sus cuadros. Sabe cuando empieza pero no cuando termina. Aunque siempre llega un momento en el que la decisión se toma sin que nadie pueda predecirlo. Una fecha de entrega previamente acordada, un nuevo desafío, el cansancio. En ese justo instante el cuadro se detiene pero nunca acaba. Quedará siempre esperando para siempre por una nueva oportunidad para ser reinventado.

Como espectador abrumado delante de uno de sus cuadros aspiro a detener el tiempo para perderse en la locura del detalle. Nunca se termina de admirarlo, avanzando y retrocediendo en la mirada, descubriendo las horas, los días, los meses, los años en los reflejos de los azulejos de un baño.

En alguno de sus cuadros, en ese pequeño cartel que lo identifica, la fecha de finalización se sitúa en el 2011. El motivo de la pausa es una retrospectiva de su obra en el museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Algunas de ellas, quizás si aún no se ha cansado de esa imagen que le apoderó de su mente o no llegue una nueva para arrebatarle la pasión de la anterior. Si hay suerte, volverá a salir a la calle y mirará al sol, probablemente el primer día de Agosto pasadas las 7 de la mañana, buscando el reflejo de sus primeros rayos en alguna ventana anónima perdida en el horizonte que refleja gris del asfalto.

Exposición Antonio López

La última retrospectiva de la obra de Antonio López tuvo lugar en 1993. En las dos décadas transcurridas desde entonces, el artista ha seguido evolucionando y ha producido algunas de sus mejores obras maestras. El propósito de esta exposición es mostrar al público esa producción reciente y a partir de ella reinterpretar la carrera anterior del artista. La primera parte de la exposición explora los grandes temas de la creación de Antonio López en las últimas décadas, señalando a la vez la continuidad y el contraste con la etapa anterior a 1990. Esos temas se reducen esencialmente a tres: la ciudad, el árbol y la figura humana, en correspondencia con tres medios artísticos fundamentales: la pintura, el dibujo y la escultura. La segunda parte de la exposición viene a ser una mirada retrospectiva hacia la carrera de Antonio López, presentando su evolución desde sus orígenes hasta su primera madurez. El acento descansa en la figura humana, que en otro tiempo dominó la pintura de nuestro artista.

Arte, Antonio López