Buñuel en el laberinto de las tortugas

Autor: 
Fermín Solís
Año: 
2008
Formato: 
Cartoné con sobrecubierta

El arte de la provocación es algo que siempre me ha causado cierto desasosiego, aunque no sea esa la mejor palabra para definirlo. Supongo que es humano pensar que tener las cosas bajo un cierto control proporciona tranquilidad. Sobre todo cuando el tiempo aprieta y sólo hay preocupaciones revoloteando alrededor buscando ese olor nauseabundo de la frágil descomposición interna. En esos momentos donde todo estimulo explica una reacción conocida, no cabe nada que esté fuera de esos límites. Pero hay veces que te encuentras con algo que no puedes ordenar en esa hilera de cajones de todos los tamaños que creías posibles. Desconcierta, sí quizás sea esta la palabra.

La provocación es algo que no encaja porque precisamente en su definición quiere conseguir ese objetivo y cualquier acción tomada para dotarlo de una normalidad artificial cae en un profundo fracaso absoluto. Es imposible ordenarlo, porque si lo fuera no sería una provocación. Y la provocación siempre enseñara algo que no quieres ver, y te llevarás las manos a los ojos tratando de huir de aquellas imágenes, y te taparás los oídos con los hombros buscando un refugio en el caparazón de tu cuerpo, y tratarás de respirar por la boca impidiendo sentir su olor insoportable...

Y en esa incomoda postura fetal te preguntas por qué estás ahí, por qué hay alguien que quiera que sienta este dolor insoportable, por qué me esta pasando a mí y por qué han dejado que alguien lo hiciera...

Son esos momentos los que el autor disfruta en silencio. Con los ojos bien abiertos y una media sonrisa en su rostro. Siente la satisfacción del objetivo cumplido, en una sala donde la gente huye en masa o intenta resistir protegidos detrás de una butaca.

Pero la sonrisa se va oscureciendo dejando paso a la tristeza. La incomprensión llena la sala vacía dónde aún se suceden las imágenes. Dicen que no lo entienden pero no es verdad. Lo entendieron todos, pero no quieren que nadie se lo recuerde, esperando que la venda de los ojos sea suficiente para olvidar.

Ese es el vacío de la provocación convertida en un arte.


Tierra sin pan(1932) es el título del documental sobre las Hurdes realizado por Luis Buñuel. 75 años después de su rodaje y 25 años después de la muerte de su autor, Fermín Solís dibuja ese vacío en Luis Buñuel en el laberinto de las tortugas.

Sinopsis: 
Sin el discurso ortopédico de las lecciones al uso: Solís ha reconstruido al personaje y funciona a la perfección, artista surrealista (o no), monja con pistola, asesino de burros y cabras en el paisaje macabro de Las Hurdes”. - Manel Fontdevila Fermín Solís aborda la figura de Luis Buñuel y el rodaje de su tercera película Las Hurdes, tierra sin pan, uno de los primeros documentales hecho en España, en el que el universal cineasta maño refleja su visión cruel y pesimista de la vida. La descripción de cómo pudo ser el rodaje le permite a Solís contar un momento decisivo en la vida de Buñuel, un momento que marca un antes y un después en su carrera. En las páginas de Buñuel en el laberinto de las tortugas, tras las que se vislumbra un cuidado trabajo de investigación y documentación, se encuentra el Buñuel director de cine y el otro Buñuel, el que se manifiesta en sus películas y el que se desprende de los textos biográficos y autobiográficos, pero también un Buñuel escondido, mezcla de la intuición del autor y del imaginario colectivo en torno a su figura mítica.
Cómic, Fermín Solís