Kiki de Montparnasse

Autor: 
Catel Muller y José-Louis Bocquet
Año: 
2007
Formato: 
Blanco y Negro. Libro Cartoné.

Chaim Soutine, Amadeo Modigliani, Moïse Kisling, Fujita Tsuguharu, Henri-Pierre Roché, Man Ray, Marie Vassilieff, Pablo Picasso, Tristan Tzara, Robert Desnos, André Breton, Marcel Duchamp, Treize, Ivan Mosjoukine, Jean Cocteau, Henri Broca, Lee Miller, Ernest Hemingway... ¿Qué tienen en común tantos artistas de disciplinas, en algunos casos, tan dispares? Fotógrafos que juegan a ser poetas, escritores que se esconden bajo el objetivo de una cámara de cine, artistas convertidos en políticos buscando la siguiente revolución, pintores inventando y reinventando disciplinas arrastrando la creatividad al límite de lo imposible. Nace el surrealismo de las cenizas del dadaísmo aún humeante.

Y todo ocurre con la llegada de un nuevo siglo, en un barrio marginal de las afueras de una gran urbe, donde la gran mayoría de sus habitantes vivían ajenos a este tipo de revoluciones culturales y del nacimiento de artistas que se convertirán en leyendas que cambiarían la historia. Referencias de tantas generaciones que vendrán después. Pero antes de que todo eso sucediera, en los primeros años veinte, en aquel barrio parisino de Montparnasse, pasaban totalmente desapercibidos y malvivían vendiendo sus obras para pagar el alquiler de algún modesto cuarto, un poco de sopa y algo de vino tinto. Sin saber que aquellos cuadros valdrán millones años después, que sus nombres aparecerán en libros de texto y su vida se estudiará en las universidades.

Pero volvamos a la pregunta que nos hacíamos al principio de este intento de reseña fingida ¿qué tienen en común estos artistas? ¿Además de compartir generación, vivir en las misma ciudad y ser vecinos del mismo bario? La respuesta puede ser Alice Prim también conocida como Kiki de Montparnasse.

Inconformista, superviviente, vitalista, curiosa, apasionada... El azar y su instinto de supervivencia la situaron en la misma época y en el mismo lugar que todos ellos, en el centro neurálgico cultural de aquellos años. Sin buscar el arte ni ser artista y sin ninguna pretensión por cambiar nada. Ella sólo quería ganar el dinero suficiente para tener un techo donde resguardarse, un poco de pan para calmar el hambre y vino para calentar el cuerpo y el alma dolorida.

Pero todos ellos vieron algo en ella algo que jamás lograría entender, no era la más bella pero todos quisieron conocer aquel torrente de vitalidad, aquella chica que elevó muros de diversión para olvidar todo aquello que le hizo huir, y que intentaba vivir ajena a una realidad demasiado cruel y triste.

Modelo y fuente de inspiración para mucho de ellos. Aquella musa de rasgos marcados tenía la desinhibición suficiente para llevar a acabo sus pretensiones artísticas, donde la realidad apenas era perceptible entre tanta maraña de colores, donde la imaginación volaba mucho más deprisa que las reglas de la sociedad de la época.
Amante visceral, no dudaba en compartir su cuerpo y su corazón con todo aquel que la cubriera de promesas, aunque fueran gotas de rocío que se evaporasen los primeros rayos de sol de la mañana siguiente.

Los locos años veinte parisinos donde la creatividad chocaba con la indiferencia de la mayoría, donde un barrio se convirtió en el centro neurálgico de la cultura mundial, donde todos se conocían por su nombre, donde un rayo de sol despistado cruzó por aquellas aceras grises y, sin quererlo, se llevó las sombras de tantas almas atormentadas que vivían al borde del abismo, al menos, por una noche.

Kiki, la reina de Montparnasse por Gonzalo Ugidos (El Mundo)

Sinopsis: 
De los autores Catel Muller (ilustradora) y José Louis Bocquet (guionista), Kiki de Montparnasse es la apasionante biografía en formato de novela gráfica de Alice Prim, la musa de los años 20 parisinos, a quien llamaban Kiki. <br><br> El libro cuenta de manera cronológica la vida de esta joven provinciana que llegó a París como criada y que acabó posando desnuda en los talleres de Soutine, Modigliani y otros pintores aún no muy conocidos en aquel entonces, como Foujita o Kisling. También muestra su relación con los artistas más relevantes de aquella época: Picasso, Breton, Cocteau, Duchamp; y su vida junto a Man Ray, quien la inmortalizó en aquella famosa fotografía con el violín de Ingres. <br><br>Kiki de Montparnasse no sólo es un excepcional retrato de una mujer apasionada, sino también el testimonio de una época: los locos años 20 en Francia.